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FRENTE AL INSULTO CONSTANTE

grupo7

Grupo 7. 2012. España. Dir: Alberto Rodríguez.

Los lunes suelo ir al cine. Es un acto ya mecánico; quedamos varios amigos y vemos lo que sea, cualquier cosa. A mí, de hecho, me gusta ir así, a ver qué sale; acudir a la sala deliberadamente desinformado suele producirme más satisfacciones, porque, basta que desees algo con ahínco para que no suceda, o te disguste o salga del revés. De esta forma, durante un par de semanas había visto el tráiler de Grupo 7 sin especial interés. Más bien, su visionado me provocaba una animadversión inexplicable, como cuando conoces a alguien por primera vez y no te cae bien; todo aquello que haga o diga será juzgado inmediatamente, de manera sumaria y sin opción a la réplica. Sin embargo, Grupo 7 es una buena película, lo cual demuestra dos cosas: a) que no saben hacer tráilers adecuados, y b) que quizás miremos un poco por encima del hombro cualquier producción hecha en casa. La película narra la limpieza social que sufrió la Sevilla pre-Expo a finales de los ochenta, a cargo de una brigada policial cuyos métodos eran bastante cuestionables. El proceso ya lo conocemos; con la excusa de liberar un lugar de la droga y el trapicheo, nos llevamos por delante al resto de la peña. Ya que estamos. No importa el motivo y todo vale; Exposiciones Universales, Olimpiadas, Eurovisiones, o la simple gentrificación que se ha apoderado de los cascos antiguos de nuestras ciudades. Alberto Rodríguez hila fino. Apoyándose en una sobria y agresiva fotografía, nos sumerge en una historia violenta con ecos de French Connection (William Friedkin, 1971), la serie The Wire de David Simon, pasando por Cidade de deus (Fernando Meirelles / Kátia Lund, 2002) hasta la más reciente Romanzo Criminale (Michele Placido, 2005). Un ejemplo más de que el policíaco de calidad es posible, de que todavía existe un interés por ofrecer historias inteligentes por encima del panfleto burdo al que se nos somete con frecuencia. Un film que se sitúa  frente al insulto constante a nuestra capacidad de reflexión. La única debilidad que muestra Grupo 7 reside en su protagonista Mario Casas, muy por debajo del nivel del resto del reparto que, con Antonio de la Torre a la cabeza, realiza un gran trabajo.

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