Etiquetado: la nimiedad superlativa

LA NIMIEDAD SUPERLATIVA II

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Femme Fatale. 2002. Estados Unidos. Dir: Brian DePalma.

Si el camino que transcurre entre los textos de De Palma es resbaladizo y está trufado de trampas peligrosas, sin lugar a dudas, la más letal, la trampa para elefantes es Femme Fatale. Sobre un armazón tan alambicado como absurdo, De Palma hace una demostración de estilo, un ejercicio de clase espectacular que logra mantenerte hipnotizado frente a la pantalla. El problema (es difícil obviarlo) radica en la debilidad rayana en la burla de la base de su película. Un envoltorio perfecto para un monumento hueco. Hay secuencias verdaderamente vergonzantes y ridículas (a destacar la protagonizada por Antonio Banderas y Rebecca Romijn-Stamos en la habitación del hotel) en las que uno no sabe bien si De Palma vacila con cinismo o directamente ha perdido el juicio. Además, así, sin el menor indicio de arrepentimiento o un noble “Uy, me han pillado ustedes”. A medida que avanzan los minutos a uno le va dando en la nariz que le pueden estar tomando el pelo, pero claro, nos lo están poniendo todo tan bonito…Siéntese aquí y disfrute de una experiencia visual sin parangón ¿Quiere usted fumar? ¿Un cuba libre quizás? ¿Qué le abaniquen? Tanta belleza y te quedas embobado, desconcertado, porque en realidad eres el maestro que ha descubierto que el alumno no ha hecho los deberes y se inventa una excusa patética. Y además mientras la suelta se carcajea en nuestro careto. Se hecha en falta un poco de honestidad pero como a uno le gusta que de vez en cuando le engañen un poco (según como tenga el día) pues la verdad es que he disfrutado con Femme Fatale. Y ahora que la he visto de nuevo, me ha parecido aún más tonta que la primera vez. Más burda en su planteamiento si cabe. Pero da igual porque De Palma intenta engañarnos sin conseguirlo, y yo le alabo el intento. Durante mucho tiempo nos han engañado casi perfectamente. Nadie nos había intentado engañar tan bien.

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LA NIMIEDAD SUPERLATIVA I

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Carlito’s Way. 1993. Estados Unidos. Dir: Brian DePalma.

El pasado fin de semana estuve revisando la filmografía de Brian De Palma, el (para algunos) oscilante trasunto hitchcockiano responsable de clásicos imperecederos y de nimiedades superlativas. A mí me gustan sus películas, tanto las aclamadas como las irrelevantes; el saber hacer de De Palma al servicio de un buen guión, de una buena historia y su extravagancia e incoherencia deliberada en los textos de su propia cosecha. Cuando los cimientos son profundos, sólidos y consistentes, De Palma brilla entretejiendo unos mimbres de estilo puro, ejercicios de cámara arriesgados y asombrosos. La estructura cobra vida animada por un nigromante valiente y correoso. Pero hay otras veces que el firme donde se asientan los pilares básicos que sostienen la película no está lo suficientemente bien abonado, o inesperadamente se convierte en un cenagal hambriento dispuesto a  engullir el edificio. Ahí es difícil escapar, y con todo, De Palma solventa con su cine las trampas que se tiende a sí mismo mediante historias desequilibradas, cuando no absurdas directamente. Con todo, con sus carencias y virtudes, es (para mí) un gran director; porque lo importante no es escribir El retorno de los zombis espaciales, sino coger el libreto chapucero y hacer que los zombis espaciales sean medianamente creíbles. Que estés clavado frente a la pantalla viendo El retorno de los zombis espaciales tiene mucho mérito, al director deberían colgarle una medalla. Y eso, el que mejor lo hace es De Palma.

Decía que revisaba sus películas, y de repente me acordé de Carlito’s way (absurdamente titulada Atrapado por su pasado). Las vicisitudes de Carlito Brigante al salir del talego, narradas por un De Palma en plena forma, magnífico. Al Pacino soberbio dando vida al narcotraficante de origen puertorriqueño, acompañado por un reparto espectacular a la altura de las circunstancias (impresionantes Sean Penn y John Leguizamo). Una cinta de mafiosos honesta, cruda, elaborada con gusto y delicadeza que personalmente creo que supera a su Scarface. La secuencia final de la persecución en la estación de tren es simplemente maravillosa. Una de las películas a reseñar dentro del competitivo género mafioso. De Palma con un buen cuaderno entre las manos.