Etiquetado: dean cundey

BACK TO THE FUTURE. Part III (Robert Zemeckis, 1990)

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Back to the Future. Part III. 1990. Estados Unidos. Dir: Robert Zemeckis.

Aunque comienza en el espacio 1955, el cierre de las aventuras de Marty y de Doc se desarrollan por casi por completo en el Hill Valley de 1885, un esqueleto de la ciudad posterior donde se va a inaugurar el famoso reloj en torno al cual se despliegan sus correrías. El encanto de esta tercera parte reside en su ambientación en el oeste americano más que en su argumento, afectado de gran inmovilismo y predictibilidad, el humor en caída libre desde la primera. Los guiños a la historia y a otras películas siguen funcionando a toda máquina. Doc encuentra a su alma gemela, la maestra Clara Clayton, se enamoran; otro obstáculo más para finalizar el film de manera feliz y correcta. La película muere en el espacio 1985, el Delorean se destruye y Marty también es feliz con Jennifer. Después Doc vuelve a 1985 desde el pasado para darnos una lección moral tras todos sus vaivenes cronológicos; el futuro lo haces tú. Un mensaje optimista. Doc se aleja con su aero-locomotora y desaparece en el tiempo, pero ya no hubo cuarta parte.

BACK TO THE FUTURE. Part II (Robert Zemeckis, 1989)

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Back to the Future. Part II. 1989. Estados Unidos. Dir: Robert Zemeckis.

Doc y Marty despegan en su Delorean volador, debidamente adaptado, hacia el futuro 2015, un tiempo venidero de estética obsoleta. Me invadía cierta curiosidad por observar lo que vamos a encontrarnos a la vuelta de la esquina, cómo serán las futuras Hill Valley o Lardero. La fecha iluminada en el salpicadero del coche temporal marca 2015, y sin embargo –obviando los vehículos voladores-, a los ojos del espectador de 2013, el futuro de Zemeckis nos parece el pasado, una versión revolucionada y saturada de 1989. No logro diferenciar las vestimentas de los ciudadanos de 2015 de las que utilizaban Technotronic en el mismo año en que se produce la película, es decir, cuatro años después de la fecha en la que se desarrolla la ficción. Back to the Future II está emparentada con los cuadros de temática cristiana del Renacimiento; están pintados en el siglo XV y XVI e ilustran pasajes ocurridos mil quinientos años antes. Cuando era pequeñito no entendía bien qué era lo que no funcionaba en esos cuadros, había algo de ilógico y antinatural en ellos. Los personajes representados, -los reyes magos, la virgen, un ángel- visten como en el siglo XV o XVI; los edificios se pintaban obedeciendo a las nuevas ideas arquitectónicas y corrientes humanistas del siglo XV o XVI. Es decir, son cuadros que representan épocas pretéritas, elaborados desde la perspectiva de un pintor renacentista. Sobra comentar la confusión que esto puede causar cuando eres más joven y sabes que necesariamente una persona que vivió en el año cero y otra de 1530 no pueden vestir de la misma manera; más cuando abres el álbum familiar, observas fotografías antiguas de tus ancestros y ves a tu bisabuelo con pinta de Curro Jiménez, recién salido de Los desastres de la guerra. No ha pasado tanto tiempo –si la comparamos con la distancia entre Renacimiento y albores del cristianismo- y las diferencias saltan a la vista.

Comienzan las nuevas aventuras donde las dejamos en la primera parte, pueden verse ambas películas seguidas sin ningún problema. La diversión y el humor decaen un poco en favor de un laberíntico guión que toma como base los sucesos de la primera parte. Crea una historia perfecta introduciendo un pasado alternativo, así que Doc y Marty tendrá que volver a 1955. Se crea, por tanto, un triple escenario temporal 1955-1985-2015. También presenta un nuevo espacio-tiempo, 1885, donde se tendrán lugar las últimas aventuras. Esta segunda parte sigue siendo una película entretenida, repleta de auto-homenajes y guiños tanto a su predecesora como a otras películas del pasado. Es una muy digna sucesora, aunque se encuentra un peldaño por debajo de Back to the Future, una película mucho más redonda.

BACK TO THE FUTURE (Robert Zemeckis, 1985)

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Back to the Future. 1985. Estados Unidos. Dir: Robert Zemeckis.

Ya saben que todo empezó hace unos meses con la revisión de la saga Star Wars. Los compis del cine de los lunes hemos decidido no frenar nuestra ansia de aventuras de la infancia y continuar con las famosas películas vistas una y mil veces. La saga Indiana Jones ya nos la hemos fulminado –pronto llegará a este espacio que tanto adoran- y ayer comenzamos con otro puntal básico del cine familiar – aventurero de los ochenta: Regreso al Futuro. Spielberg de nuevo tras los hilos, con su equipo habitual de producción, Dean Cundey a la fotografía y Robert Zemeckis a la dirección en una cinta deudora de la ciencia ficción clásica norteamericana, la serie b de la Troma –sin sangre y sin sexo-, el cine de aventuras de toda la vida y los videoclips de Devo. Fundamentada en un guión bastante agudo, que recoge hasta el más mínimo detalle, y en su inocuo pero acertado sentido del humor, esta primera parte supone una diversión constante sin momentos flojos. Muy sólida, bien hilada y, en general, bastante redonda. Yo no recordaba la última vez que la había visto y, sin embargo, me ha parecido que aguanta perfectamente nuestro tiempo. Y la recordaba más floja. El argumento es archisabido, me gusta como se rebobina el sueño americano para grabar encima. Marty McFly viaja en el tiempo, de manera accidental, hasta el año 1955. Allí correrá un montón de aventuras, y de paso, cambiará el destino y la personalidad de sus padres. Los mejora. McFly padre se convierte en un escritor seguro de sí mismo, con personalidad a prueba de bombas y su madre Lorraine ha dejado de ser alcohólica, un cero a la izquierda de su marido y sus hijos, la prole inoperante, ahora provechosa y educada. Además está delgada al final de la película, como advierte McFly hijo, y su aspecto ya no es desaliñado ni sucio. También han sabido domar a Biff, el coco del instituto; McFly padre ha tenido la consideración de guiar su inestable existencia destinada a la cárcel de manera irremediable, recordemos cuando Biff intenta forzar a su futura esposa. El único que no cambia es McFly hijo, al que todo esto le parece muy extraño, pero aún así está orgulloso de su familia mejorada: por lo menos ahora transigen con la relación que mantiene con su novia. Ahí está la necesidad de cambiar la inercia de nuestros fracasos para convertirnos en algo; todos en la película son unos grandes perdedores. McFly padre es un pusilánime, McFly hijo es un músico frustrado, Lorraine una borracha, los hermanos languidecen frente a la televisión y Doc es el loco del pueblo, además de –podría ser, quién sabe-  colaborador indirecto del futuro atentado de Lockerbie. Pero todos terminan contentos y felices con su nuevo estatus. Hasta que Doc llega del futuro con alguna mala nueva…

LOS MUERTOS DE ANTONIO BAY

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The Fog. 1980. Estados Unidos. Dir: John Carpenter.

Sería  muy primario y corto de miras catalogar La Niebla de John Carpenter como un subproducto de terror cercano a la serie B. Supongo que tanto a los amantes de los  efectos digitales como a los adoradores de las películas terroríficas con violencia explícita, esta cinta no les interesará lo más mínimo. Y a pesar de no contener nada de lo que ahora parece impensable a la hora de confeccionar una película de terror, resulta que comienza el film con la vieja leyenda marinera y se van sucediendo las inquietantes imágenes del pueblecito pesquero de Antonio Bay, y te asustas. La fotografía de Dean Cundey es simplemente turbadora. Te crees Antonio Bay. Hay mucho de Hopper, del Hopper deshumanizador, el de los paisajes que no son urbanos ni tampoco rurales. El de Nighthawks.

Todo es alegría y alboroto en Antonio Bay pues se celebra el centenario de su fundación, y ya se sabe, las autoridades se han puesto de raso; la estatua rememorando a los colonos, los fuegos artificiales y la foto. La desquiciada Janet Leigh no da abasto, la pobre mujer, trabajando afanosamente para que  nada enturbie la efeméride. Pero todo se tuerce. El pueblo de Antonio Bay no es tan inocente como parece; su historia está repleta de traiciones, de asesinatos impunes, de miserias. Como la de todos los pueblos del mundo. Un pueblo levantado a base de mentiras y sangre, y sus habitantes aplaudiendo los discursos complacientes y estúpidos del alcalde.  Pagaréis por ello, parece decirles una vieja tripulación maldita; los muertos de Antonio Bay que vuelven (qué puntuales ellos) el día del homenaje a la ciudad, a chafar la fiesta y a comerse los ganchitos. Carpenter hilando fino. Una gran película de terror que nos cuenta muchas más cosas a la altura de obras cumbres de John Carpenter. Me pregunto qué pasaría si el pasado volviese por aquí a darse un paseíto. Verás las caritas de nuestros politiquillos. Qué divertido.