Etiquetado: antonio de la torre

FRENTE AL INSULTO CONSTANTE

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Grupo 7. 2012. España. Dir: Alberto Rodríguez.

Los lunes suelo ir al cine. Es un acto ya mecánico; quedamos varios amigos y vemos lo que sea, cualquier cosa. A mí, de hecho, me gusta ir así, a ver qué sale; acudir a la sala deliberadamente desinformado suele producirme más satisfacciones, porque, basta que desees algo con ahínco para que no suceda, o te disguste o salga del revés. De esta forma, durante un par de semanas había visto el tráiler de Grupo 7 sin especial interés. Más bien, su visionado me provocaba una animadversión inexplicable, como cuando conoces a alguien por primera vez y no te cae bien; todo aquello que haga o diga será juzgado inmediatamente, de manera sumaria y sin opción a la réplica. Sin embargo, Grupo 7 es una buena película, lo cual demuestra dos cosas: a) que no saben hacer tráilers adecuados, y b) que quizás miremos un poco por encima del hombro cualquier producción hecha en casa. La película narra la limpieza social que sufrió la Sevilla pre-Expo a finales de los ochenta, a cargo de una brigada policial cuyos métodos eran bastante cuestionables. El proceso ya lo conocemos; con la excusa de liberar un lugar de la droga y el trapicheo, nos llevamos por delante al resto de la peña. Ya que estamos. No importa el motivo y todo vale; Exposiciones Universales, Olimpiadas, Eurovisiones, o la simple gentrificación que se ha apoderado de los cascos antiguos de nuestras ciudades. Alberto Rodríguez hila fino. Apoyándose en una sobria y agresiva fotografía, nos sumerge en una historia violenta con ecos de French Connection (William Friedkin, 1971), la serie The Wire de David Simon, pasando por Cidade de deus (Fernando Meirelles / Kátia Lund, 2002) hasta la más reciente Romanzo Criminale (Michele Placido, 2005). Un ejemplo más de que el policíaco de calidad es posible, de que todavía existe un interés por ofrecer historias inteligentes por encima del panfleto burdo al que se nos somete con frecuencia. Un film que se sitúa  frente al insulto constante a nuestra capacidad de reflexión. La única debilidad que muestra Grupo 7 reside en su protagonista Mario Casas, muy por debajo del nivel del resto del reparto que, con Antonio de la Torre a la cabeza, realiza un gran trabajo.

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LA GRAN CRUZ

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Balada triste de trompeta. 2010. España. Dir: Álex de la Iglesia.

Un collage a base de recortes de fotografías de libros de historia del colegio y de algunas cosas que no se estudiaban en el colegio, como la carátula de Holocausto Caníbal, icono de los tiempos dulces que vivieron los videoclubes. Es curioso que cuando intento recordar los videoclubes de mi barrio (entonces había muchos)  me vienen a la cabeza tres imágenes aparte de la mencionada: la portada heavy-metal de Nekromantik, la de La historia interminable y la de El barco de la muerte, que no sé por que razón, me inquietaba más que ninguna otra. Instantáneas que persisten en nuestra memoria y que resumen épocas, a veces de modo somero y otras no tanto. Son momentos clave de la historia, muy celebrados algunos cuando conviene, muertos y enterrados la mayoría de ellos. Balada triste de trompeta es la pugna que mantienen un sádico chalado y  un cuerdo que acabará perdiendo el juicio, por el amor de  la misma mujer. Locura, fanatismo y muerte, tres ingredientes esenciales que no pueden faltar en el puchero histórico y que, como los vaqueros, sobreviven modas pasajeras. Una película que abarca muchos años, que prende su mecha en la guerra civil y se consume durante el franquismo para explotar en los primeros años de la democracia.

Álex de la Iglesia arriesga mucho haciendo una película peculiar que puede parecer, a priori, presuntuosa e irrealizable, de listillo resabiado. Con gran pericia narra una tragicomedia surrealista que se mezcla con realidades pasadas concretas. Técnicamente brillante. Álex se rebela como un creador de imágenes sublimes, para el recuerdo, como las de la secuencia de créditos. Descompensada y amorfa pero con un encanto mágico. Una película en la que todo lo que ocurre está destinado a desembocar en un final apoteósico;  la ascensión a la gran cruz. Los personajes escalando el rostro del evangelista como Cary Grant jugándose el tipo entre los caretos de los presidentes del Monte Rushmore en Con la muerte en los talones. Hay mucha violencia e historia- ficción como en Malditos Bastardos. Todo es desmesurado en Balada triste de trompeta, y yo lo agradezco; es una película valiente y masoquista a partes iguales.