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COSAS GUAYS (Primavera 2016)

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TURNO DI NOTTE A CITTÀ CONFINE

Seguro que conocéis la siguiente secuencia recurso, mis queridos cinéfilos. Una pareja se ubica en un espacio. Puede ser uno interior (bar, restaurante, lugar de trabajo…) o exterior (parque, bulevar, camino…). Mantienen una conversación intrascendente, mucha risa y tontería que denotan cierta conexión. Cada nuevo chascarrillo es una muestra de su atracción creciente, de su tanteo mutuo, de tratar de agradar sin aspavientos, discretamente, piano, piano, para no cagarla. Se conocen desde el minuto cinco del metraje y, aunque los créditos ya nos daban alguna pista, está claro lo que va a pasar. Sólo falta saber qué va a resquebrajar sus respectivos muros de contención. Sigue la charla. Trabajos anteriores, cómo tú por aquí, ¿te apetece tomar una copa?, hasta que a uno de los dos se le escapa algo que considera íntimo y secreto, algo importante para él o ella, un desliz que no estaba en la lista de automatismos a articular con desconocidos y que –piensa- seguro que no despierta el mínimo interés en el otro. Entonces la cara de nuestro interlocutor se ilumina (¿Te gusta la cerámica china?) a la vez que se convierte en piedra. Son milésimas de segundo pero, ¡qué sufrimiento!
—Sí, alguna vez, bueno, eh…
—¡¡ME ENCANTAAA!!
Se abrazan y se recitan las dinastías y sus estilos, se cuentan sus viajes a la Ciudad Prohibida, se quieren, es una pasión irrefrenable, se han librado del corsé de la convención, es la magia del cine y de la vida. Cenan en un chino y terminan en la casa-museo de uno de ellos, destruyendo porcelana por el pasillo al tiempo que se arrancan la ropa a dentelladas, durante un plano secuencia maravilloso. Funde a negro. ¿Cuándo demonios va a ocurrirme esto?, pensamos los espectadores en la butaca del cine.

Mi cerámica china de esta primavera se llama Buio Mondo y ha sido un amor a primera cuchillada. Hojeando la revista Karate Press (cuya lectura recomiendo a todo adorador subterráneo) me encontré con el portadón que ilustra este post (los guantes y el cuchillo los he añadido yo); un collage de objetos cortantes, pastores alemanes cabreados, máscaras sadomasoquistas, cristales rotos; y un título expeditivo sobre un restregón de sangre: Italia Violenta. Decir que llamó mi atención sería como afirmar que las mujeres y la cerveza me gustan un poco. Y eso que estaba en blanco y negro, no había descubierto sus colorines argentianos, esos verdes y rojos cegadores que el no versado puede identificar con Portugal, pero que a mí me teletransportan al país transalpino… Bien. Comencé a leer el artículo y a confirmar mi primera impresión… Pulso el stop del VHS.

Buio Mondo son dos tipos (Il Forense y Dr. Freudstein) que practican sludge o metal pesado con rastros de sintetizadores. Hasta aquí todo ¿normal? La gracia, o mejor dicho, hito civilizatorio, es que lo hacen tomando como referencia las bandas sonoras del cine de terror que Italia produjo desde finales de los sesenta hasta los años ochenta; sobre todos los géneros cultivados (Poliziesco, péplum, erótico) el giallo era el rey de reyes. Un género fruto de la noche apasionada entre una Psicosis ciega hasta las cejas de Amaretto y el Krimi alemán, que ya iba torcido de serie, los dos apretaditos en un Fiat 600 aparcado frente a la playa. Buio Mondo recoge esta tradición terrorífica y (sobre todo) homenajea a aquellos que pusieron música (Goblin a la cabeza) al grito aterrorizado de mujeres espectaculares, a la amenaza del cuero negro. Italia Violenta es genial, todos los detalles se han cuidado al máximo. Temas como A mezzanotte mi prendo la tua carne, Il gatto con la coda di cristallo y Omicidio sotto le luci al neon te pondrán como una moto si te suenan nombres como Bava, Argento, Fulci, Martino, Avati, Nicolodi, Fenech y un largo etcétera. Bravissimo!

 

BONUS TRACK: SMART COPS – PER PROTEGGERE E SERVIRE

Aunque este discazo de Smart Cops tiene ya unos años, no me he podido resistir a ponerlo aquí, aprovechando que el Tíber pasa por Roma. Siempre presentes.

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COSAS GUAYS (Invierno 2016)

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La banda de punk rock madrileña ha lanzado su nuevo trabajo a traición, sin avisar a nadie –me ha pillado en fuera de juego clamoroso– y es una excelente noticia. Por dos motivos. El primero es sencillo y se relaciona con la calidad de la banda; Accidente es de lo mejorcito del género, tienen eso, una voz propia, que es algo muy difícil de lograr e imposible de planificar. Suenan a ellos desde su perfecto primer disco de 2011, un álbum que demostraba el interés por alumbrar el ideario anarcopunk desde una perspectiva menos manida, sin frases hechas ni consignas huecas por repetidas, manifestaba el deseo de hacer pedazos los pedestales dialécticos con letras dulces pero firmes. En Pulso, la banda continúa practicando el hardcore melódico habitual –en este sentido no hay cambios sustanciales–, siguen elaborando canciones coreables, pegadizas y memorables sobre precisas melodías de alta gama. Quizás sea esta una de sus mejores bazas; puesto que Accidente siempre trabaja en pos del himno, sus discos deberían valorarse en función del acabado final, es decir, discerniendo cuál de ellos es más redondo. A mi parecer, Pulso lo forman diez canciones superiores a las incluidas en su anterior Amistad y Rebelión, donde conviven las cimas más altas de la banda (“Las victorias más bellas”, “Beyond words”) con planicies más monótonas. El nuevo álbum se eleva sobre aquel y reúne un puñado de temas llamados a ser clásicos del hardcore melódico ibérico durante una primera mitad que es un sopapo enrabietado. Tras un par de temas menos intensos –que no flojos– la brillantez llega, para terminar la faena, a partir de “Complicidad”. Teniendo en cuenta la fecundidad y calidad de su discografía, puede concluirse que Pulso satisface las expectativas que las buenas bandas –involuntariamente– crean; si te gustan Accidente, el álbum te encantará y, si no los conoces, te convertirás en fanático desde el primer segundo. La gráfica la firma Mar Estrama y añade más frescura todavía al trabajo, seguro que luce genial en la futura edición física.

¡Ah, se me olvidaba! El segundo motivo que anunciaba al principio… No sólo me gusta Pulso por todas las bondades que he enumerado. Me gusta porque es otro disco de Accidente. Me explico. Cada vez me cansan más los grupos punk efímeros que saltan de un estilo a otro, de single en single. Me invade una pereza absoluta, lo reconozco, cuando me dispongo a escucharlos, tengo la sensación de que para hacerlo debo “forzar” demasiado mis apetencias, me tengo que preparar mentalmente para escuchar un nuevo grupo. No tiene nada que ver con la calidad ni nada de eso, ni siquiera critico tal manera de funcionar; cada uno tenemos la nuestra y todos conocemos lo difícil que es mantener proyectos sin caer en la autocomplacencia, el tedio, la repetición o la incompatibilidad laboral o personal. Me gustaría que hubiera más continuidad en ciertas bandas que me gustan, poder analizar y comparar sus discos para poder decir grandes aforismos como “sólo los tres primeros”, “hasta el negro, bien” y cosas así. Frases que confirman que sigues vivo. Por eso valoro todavía más este disco de Accidente. Siguen.

 

LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS (Taika Waititi, Jemaine Clement, 2014)

La de terror de rigor. Bueno, la de hoy no es tal; Lo que hacemos en las sombras cuenta, en modo falso documental, la vida de cuatro vampiros que comparten piso. Esta peli neozelandesa una comedia terrorífica bastante entretenida y sorprendente, ágil y muy bien contada, que profundiza en el modo de vida de los cuatro chupasangres protagonistas. Peleas contra grupos de hombres lobo, conversiones fallidas, siervos indignados y mucho más.

 

45 AÑOS (Andrew Haigh, 2015)

Soy fanático de Charlotte Rampling así que no podía faltar su última película en la lista de Cosas Guays. Esta vez encarna a Kate Mercer, una maestra jubilada inmersa en los preparativos de su 45º aniversario de boda. Una carta llega, no obstante, a chafar un poco la fiesta: en un glaciar de los Alpes suizos han encontrado el cadáver congelado del primer amor de su marido. Una peli fantásticamente dirigida y, por momentos, muy malrollera. Me encantó, claro.

 

MUSTANG (Deniz Gamze Ergüven, 2015)

Deniz Gamze Ergüeven cuenta la infancia y adolescencia de cinco hermanas en la Turquía rural; cómo se suceden los casamientos pactados a medida que van creciendo y el poso que va dejando en las hermanas menores. La historia fluye fantástica, y Deniz Gamze encuentra el equilibrio entre comedia y drama cuando describe el opresivo ambiente familiar y social en el que transcurre. Impresionantes las interpretaciones de las cinco chicas protagonistas.

COSAS GUAYS (Entretiempo 2015)

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Todas las noches iba al cementerio a visitar la tumba de su hermosa y la gente murmuraba con misterio “es un muerto escapado de la fosa”.

Walk me to the graveyard / Dig up her bones.

 

Sí, se acerca el Día de los Muertos, Todos los Santos, Halloween… Como sea. Me veo en la obligación de proponerles algunas de las cintas que he visto recientemente para que las disfruten después de visitar el cementerio. Todas ellas contienen aspectos que me han parecido llamativos y, por supuesto, son de terror, ideales para una peligrosa maratón nocturna… Intentaré no spoilear… pero no prometo nada.

 

A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT (2014)

Mete en un saco el mumblecore, Truffaut, los vampiros de toda la vida, Irán, el blanco y negro y trazas de Peckinpah. Ahora pon el logotipo de Vice y tíralo por las escaleras, a ver qué sale. Pues eso ha hecho Ana Lily Amirpour y lo que ha salido del saco es fino mandarino. Aún no sé si esta peli de título descriptivo debería gustarme, si se ha pasado de vueltas de moderna o si es la posmodernidad en sí misma… Pero el caso es que me ha encantado. Todo en ella es maravilloso: el paseo nocturno en monopatín, la fiesta de disfraces… Véanla aunque la modernidad les haya pasado por encima. En serio.

 

ICH SEH, ICH SEH (2014)

Las austríacas Severin Fiala y Veronika Franz escogen un originalísimo comienzo –dos hermanos gemelos no reconocen a su madre tras haberse sometido a una operación estética– para hablarnos de la identidad, la muerte y sus relaciones. Es una película minimal rodada estupendamente que desprende un paulatino terror cotidiano que desembocará en un clímax brutal. En una entrevista, las directoras afirman que la idea del film parte de un caso real de alguna de las versiones del programa Cambio Radical. Realidad, te adoro.

 

THE FINAL GIRLS (2015)

Homenajeando desde título a las millones de supervivientes femeninas de los slashers ochenteros –cuya virginidad era su fuerza vital–, Todd Strauss-Schulson plantea una comedia meta-terrorífica en la que los personajes son absorbidos por uno de ellos. Taissa Farmiga lidera la divertida pandilla protagonista a través de esta película de estética perfecta, un slasher-caramelo original y entretenidísimo, alejado del aura sórdida de la mayoría de sus predecesores.

 

KNOCK KNOCK (2015)

La nueva película de Eli Roth se inscribe en el facundo subgénero del prota-preso-en-su-casa. Keaunu Reeves es el encantador padre de familia dispuesto a pasar el fin de semana sin sus hijos y esposa. La amenaza exterior la forman Lorenza Izzo y Ana de Armas, tándem adolescente ultrasexual en busca de ayuda bajo la tormenta… Quizás sea la más floja de las propuestas; aunque es entretenida de principio a fin y Roth es creativo discurriendo maldades (esta vez sin gore), tengo la impresión de que la película siempre está un peldaño por debajo de lo esperado en todo momento. De hecho, si la he incluido en tan egregia lista es porque sale Ana de Armas, una tía que lo bordó en una reciente producción hispano-colombiana de terror, El Callejón –Blind Alley–(Antonio Trashorras, 2011); solamente con ver los títulos de crédito de la película de Trashorras ya te das cuenta de su magnetismo. Hechizo puro.

COSAS GUAYS (Sección Primavera 2015)

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Hace catorce años que publiqué (y cobré) mi primera página en una revista profesional. Después de eso me las prometía muy felices, pero tuvieron que pasar aún unos cuantos abriles, cinco o seis, para que pudiera vivir exclusivamente de lo que me gustaba. De cómo me las compuse durante este tiempo para poder comer y continuar dibujando a la vez, es un misterio del que por el momento prefiero no hablar… De modo que los años restantes hasta la fecha, los he dedicado a seguir aprendiendo a escribir y dibujar historias. Pero no se vayan a creer, lo que sobre todo he intentado con más empeño, tanto en las épocas turbias y difíciles como en las dulces y afortunadas, ha sido aprender a vivir, que en definitiva es lo que más me gusta.

Alfredo Pons

TRAS LAS PERSIANAS DEL BLOQUE

Lo encuentro mientras vacío la caja que pone “tebeos”, camuflado entre dos gruesos volúmenes como si fuera un antiguo grimorio prohibido; hasta tiene una cinematográfica capa de polvo, prueba de que no es ninguna novedad editorial. Se trata de Escalera de vecinos del dibujante y escritor Alfredo Pons. Es un cómic que releo cada cierto tiempo si bien se hallaba en paradero desconocido debido a mi mudanza por episodios. Pons fue director de la revista El Víbora y su estilo podría encuadrarse en una especie de realismo lumpen cotidiano. Relata lo que acontece en un bloque de viviendas, ejerce de voyeur de las vidas de personajes tan reales como estrafalarios. O tan reales por estrafalarios. Porque uno de los aspectos clave de esta obra maestra es la voluntad de Pons por transmitirnos su pensamiento en pequeñas dosis, a veces al margen de la historieta misma. Su oficio comprometido de testigo, su consciente papel de cronista subterráneo de la Barcelona preolímpica más incómoda. Todo esto es verdad; yo lo viví, yo lo escuché, yo estaba allí, convivía con esta fauna variopinta, nos recuerda Pons mediante lúcidos fogonazos. “Cada día somos espectadores de nuestra vida… Y todo el mundo sabe que ninguna puesta en escena iguala el viejo estilo de la propia existencia”. Las historias están magníficamente contadas, son narraciones hipnóticas dibujadas con un irresistible toque amateur underground y a medida que se suceden, también lo hacen las píldoras ideológicas de Pons. “Existen personas. Existen historias. Las personas creen poder manipular las historias, pero lo contrario suele acercarse más a la verdad”. En este caso por boca de Alan Moore. “When you talk it’s like a movie and you’re making me crazy cause life imitates art” canta Jessica Lange en la última temporada de American Horror Story, parece casi brujería; la realidad que imita la ficción que una vez –probablemente– se basó en lo real. Son las famosas historias que no te puedes creer. Incluso el prólogo-relato de Carlos Sampayo es otro pulso a la realidad, otro de los pasajes increíbles. En él, un –cito textualmente– joven moderno y una mujer madura coinciden en un ascensor que se cuelga. La señora aguanta la bolsa con la compra y el joven lee Escalera de vecinos. Después de la típica charla insustancial la mujer se interesa por la lectura del chico y, al observar los dibujos de mujeres desnudas, se indigna. También se reconoce en una de esas mujeres y decide mostrarle los pechos al joven, tras asegurarse de que no vive en el edificio. “No vaya a decírselo a nadie… y mucho menos al Pons ese”. Ahora que he vuelto a disfrutarlo me parece más grande que nunca. Me ha recordado cuando Flying Ladies grabamos Nuevo arte de vivir. El título y letra homónima se inspiran en la cita que abre este artículo. Enorme Alfredo Pons.

FUEGO, FUEGO Y MÁS FUEGO 

Elenco acaban de publicar Fuego, su tercer trabajo. Lo esperaba con ansia después de que nos pusieran la miel en los labios con el pedazo de vídeo del single. Si en él ya se intuían los nuevos derroteros que la banda había tomado, la primera escucha de este nuevo disco supone la confirmación total. El hardcore se mezcla a la perfección con su sonido metalero tradicional y fortalece una pared de ruido -ya de por sí- muy compacta. La incorporación de una nueva guitarra les ayuda a conseguir ese directo demoledor que ahora se traslada al plástico. Los nuevos riffs de guitarras son magníficos, más rockeros por instantes y la escucha se enriquece cuando aprecias los infinitos detalles que atesora cada tema. Los textos tratan sobre la fuerza purificadora del Fuego, la falsedad de la vida capitalista espectáculo –En el interior–, el neofascismo –Nueva época, título revelador si vives en tierras beronas–, la esclavitud del tiempo –08.00 am–, la miseria de la existencia estigmatizada –Vidas malditas–, la nueva oportunidad ante los estertores de la democracia –Último suspiro– y las contradicciones que pueblan nuestro corazón –Controversia–. Además en el póster interior nos muestran un collage de fuentes de inspiración; el fanzine Dinero de Miguel Brieva, Las Sacas de Patricio Escobal, 1984, míticos fanzines locales como Anti-Patria o Generación ye-yé, discos de Kuraia, Beastie Boys, la cinta legendaria de Mundo Rural… Está claro de donde vienen. Pero lo mejor es que experimenten ustedes mismos todo esto. Compren este discazo, háganse el favor.

LA VUELTA AL MUNDO EN OCHENTA –VAMPÍRICOS– DÍAS

La verdad es que últimamente estoy viendo muy buenas películas, de terror para variar. Me suelen cansar las del tipo falso documental o metraje encontrado así que me dispuse a ver Afflicted (Derek Lee / Clif Prowse, 2013) con todas las alarmas puestas. Pero estos canadienses me dieron en todos los morros, así ¡plas!, y yo encantado. Puesto que el título que he puesto ya es spoiler –entroncando con la mejor tradición española tipo La semilla del diablo– no les aventuro más. A ver si después de verla tienen se hacen la pregunta que yo. Clif, Derek, ¿cómo coño habéis rodado ciertas escenas? Os amo.

DEMOFRIKATIZACIÓN

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¿Por qué tus padres quieren pasar las vacaciones en Carcosa? ¿Con qué fin ha cambiado tu novia las clases de inglés por las de valyrio? ¿Es la extinción del ser humano la única solución a este mundo? El éxito de Juego de Tronos y True Detective ha emborronado la línea existente entre lo convencional y lo marginal. Quizás sea temprano para dilucidar si se trata de la definitiva consagración friki o un asalto motivado únicamente por crueles modas pasajeras. A pesar de la banalización que ha sufrido el término en los últimos años –ahora se le llama friki a cualquiera-, los poderes fácticos del frikismo, la línea dura, los de la fantasía épica, la espada y la brujería, han triunfado; contemplan su temporal victoria satisfechos a la par que recelosos del monstruo liberado del ostracismo que, sin control, arremete contra los gustos mayoritarios cual Godzilla arrasando Tokio. Dejando al margen las siempre caprichosas preferencias de los espectadores y el hecho de que Juego de Tronos sea una superproducción (ahí reside su éxito, en parte), los creadores de la serie han conseguido encandilar al gran público que habita entre dos barrios antagónicos: el tradicional purismo aislacionista friki y la postura condescendiente y paternalista del anti-friki. Si exceptuamos a Tolkien, pocos han sido los escritores de épica famosos o reconocidos; siempre han revoloteado en los márgenes de la literatura bien considerada o seria, parecían misteriosos eremitas que sólo importaban a un minúsculo grupo de fans irredentos. La primera vez que oí hablar de Juego de Tronos fue hace cinco o seis años, cuando un colega bastante leído me aconsejó la novela Canción de Hielo y Fuego (por aquel entonces ni siquiera él me hablaba de Juego de Tronos). Le comuniqué que hacía muchos años que no leía fantasía, quizás desde las Crónicas de Elric de Melniboné que me fulminé en la adolescencia; ambos coincidimos en que su autor Michael Moorcock era uno de los grandes, no sólo de la literatura épica sino de la literatura en general. No le hice caso, no leí su recomendación porque me daba pereza sumergirme en un nuevo mundo fantástico, y ahora que me he convertido en un adicto a la serie, me apena no haberlo hecho para poder emprender otra de las grandes tareas a las que se dedican los friquis; comparar la versión literaria y cinematográfica para humillarla. Como ven, la jugada de la HBO ha sido maestra; reciclar para el público televisivo una serie de novelas con muchas posibilidades confinada a un rincón lejano de la cultura. La otra serie triunfadora, True Detective, ha seguido el mismo proceso pero de un modo mucho más sutil. Tras una historia detectivesca más o menos tradicional, su autor Nic Pizzolatto ha soterrado una serie de señales muy reconocibles para los seguidores del terror americano que se vertebran gracias al policía Rust Cohle. Son pistas que los lectores de Lovecraft podrán reconocer prácticamente de inmediato. Creo que su éxito se debe no sólo a que está magníficamente rodada y a las excelentes interpretaciones de Matthew McConaughey y Woody Harrelson, sino que el propio guión de la serie, impregnado de un perfume mezcla del terror gótico clásico americano y el fascinante mundo de los Mitos de Cthulhu del escritor de Providence, ha hechizado a la gran mayoría que seguramente los desconocía y jamás hubiese leído ni una sola línea de En las montañas de la locura –por poner un ejemplo-. Quizás sólo sean cosas mías y todo esto no tenga nada que ver, tal vez sea fruto de la casualidad,  pero da la sensación de que los exploradores de Hoollywood están inmersos en nuevos lugares poco transitados, espoleados por la ambición de conseguir nuevas historias, aunque esto conlleve acudir a sitios marginados. El virus de la cultura de baratillo se ha extendido. La revancha friki ha comenzado.

OFICINAS ASESINAS

Quinn

Antes de volver a la normalidad en su querido espacio -han sido casi dos meses de sequía bloguera- debo disculparme por despedirme de ustedes así, a la francesa y no informar de mi posición en ningún momento. Como ven, sigo vivo, pueden acostarse tranquilos y dejar de rezar por mi alma. Y no, mi enigmática desaparición no se debe a un vulgar ataque de pereza; he estado acabando un relatillo largo o una novelita corta –según se mire-, un cabo que llevaba suelto mucho tiempo, me impedía vivir sin remordimientos y que decidí amarrar definitivamente. En estos cuarenta días han sucedido montones de cosas, funestas la mayoría; el gobierno ha elaborado una ley que nos obliga a tatuarnos el DNI en la frente y a poner la chaqueta sobre los charcos al paso de nuestras excelsos políticos y su cohorte de antidisturbios en formación de tortuga; aprobó, también, una nueva ley educativa con aire eclesial y cavernario. A pesar de mantenerme un poco desconectado, no he podido desengancharme del tema estrella, las cuchillas de la valla de Melilla, rebautizadas con un simpático nombre de orden de monjitas piadosas, las Hermanas Concertinas. El torrente de disparates ha sido mayúsculo. Unos querían mantener el muro a raya con drones (¡) porque los vigilantes se quejaban de tener que desenredar cadáveres desangrados. El gobierno ha encargado muchos informes a expertos de la TIA y, a estas alturas, estarán debatiendo qué clase de ingenio puede contener la avalancha de inmigrantes. Probablemente hayan comenzado a construir el foso con cocodrilos.

También he vuelto a ver cine y a retomar una serie que tenía pendiente; Homeland. No había visto ningún episodio de su tercera temporada y mientras escribo estas líneas ya me he calzado media docena en un par de noches. Homeland me provoca sensaciones de varios tipos; me gusta mucho, me parece interesante no solo por lo atractivo de los personajes –sobre todo Carrie Mathison, increíble Claire Danes- o la magnética trama de espionaje. Es curioso cómo los Estados Unidos elaboran ficción de su historia casi al mismo tiempo que los hechos suceden y pienso en lo difícil que sería realizar algo así aquí. Homeland también me deprime. No consigo ver la heroicidad de matar a las personas a través de una pantalla, qué quieren que les diga. Esos despachos atestados de secretarias y burócratas asesinos, celebrando las eliminaciones a través de la cámara como goles de su equipo de fútbol. Sabemos que es así, todos vimos la fotografía de Obama y su gabinete mientras contemplaban la retransmisión del asesinato de Bin Laden a cargo de los Navy SEAL o algún cuerpo similar. El elemento más nocivo de toda esta montaña de basura es el personaje de Peter Quinn. O más bien su cargo. Quinn es un asesino a sueldo que ha conseguido su plaza de funcionario. Lo mismo se pasea bien vestido por los pasillos de la CIA que se enfunda la pistola con silenciador dispuesto a cepillarse a quién le ordenen o tortura con unos alicates. ¿No es tétrica la normalidad de la relación laboral de Quinn con sus compañeros? La policía o los servicios secretos siempre se han valido de mercenarios o sicarios para desarrollar ciertas operaciones fuera de la ley, pero entendíamos que eran asesinos al margen del estado, trabajadores por cuenta ajena, considerados como quincalla por las propias fuerzas de seguridad –y por todo el mundo-. A partir de ahora vamos a tener que acostumbrarnos a verlos dirigir gabinetes, oficinas y despachos. Como si nada.

POTRO CURSI

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War Horse. 2011. Estados Unidos. Dir: Steven Spielberg.

Después de la apabullante adaptación de las aventuras del reportero belga más célebre, Spielberg se sumerge en las trincheras de la I Guerra Mundial para contarnos la trayectoria vital de un caballo; desde su nacimiento en una campiña inglesa de cuento de hadas, su posterior reclutamiento por el ejército británico para la peripecia bélica continental, hasta su vuelta final a las islas. War Horse es un ejemplo más de cine para toda la familia, una categoría a la que el director americano ha contribuido con varias joyas desde E.T a Jurassic Park. Un cine castrado de referencias eróticas, libre de hemoglobina y tramas políticamente incorrectas, listo para ser consumido por toda la saga familiar en un centro comercial el sábado por la noche. El invento definitivo para llenar las salas de cine. Si bien normalmente contemplo estas películas –casi todas de aventuras y con frecuencia entretenidas- con cierta reserva, me da pereza enfrentarme a la historia de buenos y malos; quizás todo tenga su momento y ví War Horse en el menos adecuado. Me ha parecido la película más ñoña que he visto en mucho tiempo, relamida en extremo, plomiza y barroca a partes iguales. Solamente las escenas de batalla me llamaron la atención y conseguían despertarme de un profundo letargo. El principio del film me recordó a los ponys de juguete color pastel.