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COSAS GUAYS (Entretiempo 2015)

goodnightmommy

Todas las noches iba al cementerio a visitar la tumba de su hermosa y la gente murmuraba con misterio “es un muerto escapado de la fosa”.

Walk me to the graveyard / Dig up her bones.

 

Sí, se acerca el Día de los Muertos, Todos los Santos, Halloween… Como sea. Me veo en la obligación de proponerles algunas de las cintas que he visto recientemente para que las disfruten después de visitar el cementerio. Todas ellas contienen aspectos que me han parecido llamativos y, por supuesto, son de terror, ideales para una peligrosa maratón nocturna… Intentaré no spoilear… pero no prometo nada.

 

A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT (2014)

Mete en un saco el mumblecore, Truffaut, los vampiros de toda la vida, Irán, el blanco y negro y trazas de Peckinpah. Ahora pon el logotipo de Vice y tíralo por las escaleras, a ver qué sale. Pues eso ha hecho Ana Lily Amirpour y lo que ha salido del saco es fino mandarino. Aún no sé si esta peli de título descriptivo debería gustarme, si se ha pasado de vueltas de moderna o si es la posmodernidad en sí misma… Pero el caso es que me ha encantado. Todo en ella es maravilloso: el paseo nocturno en monopatín, la fiesta de disfraces… Véanla aunque la modernidad les haya pasado por encima. En serio.

 

ICH SEH, ICH SEH (2014)

Las austríacas Severin Fiala y Veronika Franz escogen un originalísimo comienzo –dos hermanos gemelos no reconocen a su madre tras haberse sometido a una operación estética– para hablarnos de la identidad, la muerte y sus relaciones. Es una película minimal rodada estupendamente que desprende un paulatino terror cotidiano que desembocará en un clímax brutal. En una entrevista, las directoras afirman que la idea del film parte de un caso real de alguna de las versiones del programa Cambio Radical. Realidad, te adoro.

 

THE FINAL GIRLS (2015)

Homenajeando desde título a las millones de supervivientes femeninas de los slashers ochenteros –cuya virginidad era su fuerza vital–, Todd Strauss-Schulson plantea una comedia meta-terrorífica en la que los personajes son absorbidos por uno de ellos. Taissa Farmiga lidera la divertida pandilla protagonista a través de esta película de estética perfecta, un slasher-caramelo original y entretenidísimo, alejado del aura sórdida de la mayoría de sus predecesores.

 

KNOCK KNOCK (2015)

La nueva película de Eli Roth se inscribe en el facundo subgénero del prota-preso-en-su-casa. Keaunu Reeves es el encantador padre de familia dispuesto a pasar el fin de semana sin sus hijos y esposa. La amenaza exterior la forman Lorenza Izzo y Ana de Armas, tándem adolescente ultrasexual en busca de ayuda bajo la tormenta… Quizás sea la más floja de las propuestas; aunque es entretenida de principio a fin y Roth es creativo discurriendo maldades (esta vez sin gore), tengo la impresión de que la película siempre está un peldaño por debajo de lo esperado en todo momento. De hecho, si la he incluido en tan egregia lista es porque sale Ana de Armas, una tía que lo bordó en una reciente producción hispano-colombiana de terror, El Callejón –Blind Alley–(Antonio Trashorras, 2011); solamente con ver los títulos de crédito de la película de Trashorras ya te das cuenta de su magnetismo. Hechizo puro.

LA NOCHE DE LOS DEMONIOS

fiesta de los demonioas

El viernes participé en un aquelarre de los buenos, de los que no se olvidan fácilmente y merecen página completa en el libro de Historia (Subterránea) de Nuestro Pueblo. Como saben, el Frikoño celebra su satánica sexta edición y hace un par de días, los ciudadanos de alma oscura se reunieron en torno a dos de los eventos que más interés despiertan: la exposición colectiva Grotesque IV y la Fiesta de los Demonios, a cargo de los servidores de Azazel, Pan Total, Cleopatra X y Violeta Vil. El cóctel artístico de irreverencia y desfachatez volvía a la sala grande de la Escuela de Artes tras un año sabático que, a primera vista, parece que le ha sentado muy bien; más de una cincuentena de artistas han conseguido que la frescura y la extravagancia regresen a sus paredes. Una alegría, sin duda. Tras varias rondas y conversaciones con multitud de conocidos, nos fuimos rápidamente a echar un bocado y empalmar con la misteriosa fiesta demoníaca celebrada en el Biribay. Los primeros infraseres invocados que se manifestaron en el pentáculo fueron Pan Total. Nos trajeron su pop pegadizo y bailable, tocaron los buenos temas que componen su Románticos No, alguna canción nueva y Tiempos nuevos, tiempos salvajes de Ilegales. Para mí, ofrecieron su mejor actuación hasta la fecha; sonido compacto, claridad instrumental y actitud. Además interpretaron mi canción preferida, La columna, una extraña e inquietante historia que –espero- alguno de sus autores me aclare alguna vez. De alguna cripta olvidada surgieron Cleopatra X, una de las bandas cuya existencia conocía de oídas –aquel era su primer concierto- y que más ganas tenía de ver, valorando la actividad de varios de sus miembros, responsables de grupos de la leche pero lamentablemente efímeros. Decir que me sorprendieron sería quedarme muy corto; tenía altas expectativas al respecto pero ni por asomo me esperaba la lección de punk-pop atmosférico y oscuro que impartieron estos tres embajadores del Hades. Ahora que lo sorprendente es que algo te sorprenda, su espectáculo adquiere una importancia mucho mayor; casi había olvidado la sensación que te produce presenciar algo trascendente y auténtico, sentir las endorfinas -o lo que sea- liberadas durante la contemplación de algo que realmente merece la pena. Cleopatra X nos brindaron un show lacónico y pendular mientras en la pantalla se proyectaba la ensalada fílmica perfecta para la noche diabólica; un popurrí de las películas de Argento –reconocí Opera, Rojo Oscuro, El gato de las nueve colas, Suspiria e Inferno-, también The Church de Michele Soavi y La semilla del diablo de Polanski, entre otras. ¿Acaso no formaban el pop maligno de los Cleopatra y el grito sordo de Daria Nicolodi un excelente maridaje? ¿Cómo no voy a caer rendido ante todo eso? Tan agradecido estaba tras su conciertazo que, una vez la banda se hallaba recogiendo los trastos, hice algo que no suelo hacer nunca y de lo que ahora me avergüenzo un poco: darles la paliza con lo buenos que son. Desde aquí pido disculpas a los que sufrieron mi verbo irreductible. Aunque me hallaba en caliente en aquellos momentos, mi opinión no ha variado un ápice y sigo afirmando que son buenísimos y , yo que ustedes, no me perdería la siguiente exhibición de la faraona pornográfica. Completaron la Trinidad Maligna, Violeta Vil, banda muy interesante que tampoco había tenido ocasión de disfrutar. Había escuchado solamente las pocas canciones de su Bandcamp pero en directo aquello no tenía nada que ver; sonaron atronadores, con un sonido impecable y arrollador, muy diferente al de sus grabaciones. Sobra decir que, a mi juicio, los temas ganaban muchísimo en intensidad y potencia. El directo fue perfecto, hipnótico, me encantó. Violeta Vil son unos increíbles generadores de atmósferas caracterizadas por un –me pareció- primitivismo melódico distorsionado y confuso. Violeta Vil acabaron por tirados por el suelo, poniendo el punto y final a la noche demoníaca y los acólitos nos quedamos con el sabor del azufre en nuestros paladares. Un sabor que tardará mucho tiempo en desaparecer.