Categoría: Miscelánea

UNA CIUDAD, UNA REGIÓN, UN DESPEJE

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“¡A Murcia!” grita el Hervías cuando nuestro defensa se dispone a golpear el balón en el extrarradio del área. Si la patada es óptima, es decir, si el balón bota en el área contraria o, mejor aún, vuela fuera del campo rumbo a los Cameros o se introduce por algún vomitorio del fondo sur, entonces, solo entonces, el resto pronunciamos el título de este artículo. Es nuestro sin pecado concebida. Durante el aplauso comentamos la perfección de la parábola o la postura manierista del jugador al patear, si ha metido bien abajo el empeine, si se ha caído al hacerlo o se mantiene erguido con pose de atleta griego y sigue con la mirada el proyectil; y el sonido, ese ¡pum! como estallido de mortero que subvierte el association football, melodía de la necesidad de mandar a tomar por culo esa esfera diabólica y caprichosa. Y puntuamos el despeje, claro. Todo el mundo sabe que hay que rendirse ante un gran despeje, debemos inclinarnos ante su hechizo. La muerte por despeje defectuoso se lleva muchos equipos al año, quizás sea la primera causa de pérdida de puntos en las ligas no desarrolladas.

A tomar por culo y A Murcia son sinónimos de lejanía; la primera universal, la segunda local, de Logroño; de mis amigos más bien. No he estado jamás en Murcia capital ni provincia. Aparte de que está lejos, sé que hace calor y que -como a nosotros- le hacían una gala en la uno de Televisión Española. También, cada vez que leo o escucho la palabra Murcia me viene a la cabeza mi colega Alvis, encendiendo los grifos y tirando de las cadenas de los váteres del instituto antes de fumarnos el cigarrillo, escondidos en los servicios. “Que se jodan los de Murcia” decía con cierto sadismo a tenor de alguna polémica por el trasvase Tajo-Segura.

También está el Murcia. A pesar de considerarlo un mítico nunca le presté demasiada atención. Conocía el nombre de su estadio y poco más. Lo del estadio me atraía porque probablemente sea un topónimo, aspecto primordial para que un club me caiga bien; las personas desaparecemos y se nos puede cuestionar, nos pueden quitar y poner. Lo otro es eterno, posee la magia de lugar sagrado donde se reúne la tribu. Y un lugar no se puede equivocar.

Desde ahora soy bastante del Murcia. La culpa la tiene Luis María Valero, autor de Sed en La Condomina, un librito publicado por Libros del K.O. dentro de su colección Hooligans Ilustrados. Con librito me refiero solo a su tamaño, porque lo que hay dentro me parece monumental. Escribir de fútbol es escribir sobre la novela que se multiplica más allá del verde, de sensaciones y sentimientos que exigen al narrador precisión, calidad y alma. Valero tiene las tres; es un escritor buenísimo, sin duda, pero además es del Murcia y eso se nota, es el alma. Puede parecer secundario este dato y yo no tengo autoridad para hablar del Murcia. Es más, ¿quién soy yo para diseccionar el alma murcianista? Con el Murcia de Valero he sentido una conexión inmediata. La relación equipo-ciudad, la indiferencia de la mayoría de habitantes, la pertenencia a una sociedad secreta a la vista de todos, el murcianismo, una enfermedad incurable como otra cualquiera; puedes encontrarte mejor o peor, pero siempre serás portador. Desde La Condomina, el Murcia se extiende como una mancha de aceite por el resto de la península, por los estadios de Segunda división, por todos los grupos de Segunda B, por Albacete, némesis del murcianismo. Valero vertebra lo inefable y, como los buenos, hace fácil lo difícil. Logra explicarle al personal lo que la mayoría considera inexplicable: ser de un equipo. Sed en La Condomina me ha servido también como confirmación. Allí la canción es el séptima ciudad de España – séptimo puesto en Primera División. Aquí, el deberíamos estar en primera sí o sí. Es alentador comprobar que todo se parece.

PD: Luis María Valero escribe junto a Alejandro Oliva espléndidas y divertidísimas crónicas de los partidos del Murcia en el blog Mondo Moyano. Oro puro.

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LA AMADA MUERTA

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Marcelo Tejera agarra la pelota, se da la vueltecita, levanta la cabeza y efectúa un pase de treinta metros, raso y milimétrico, a lo De la Peña. Rubén Sosa centra de tres círculos y Manel bate al portero al primer toque. Justo unos instantes después, cuando los jugadores arropan al delantero de Sabadell durante la celebración, noto que mermo en la butaca del auditorio municipal y no quiero que nadie me vea. La carne se me ha puesto de gallina, cuesta contener la riada ante la infancia, expuesta tan sin avisar que olvidé prepararme para encajar el gancho emocional. La imagen muestra ese grano de vídeo doméstico de comunión o de boda, es el estuche negro de VHS sin etiquetar que encuentras en las postrimerías del armario. Un descubrimiento que revuelve la curiosidad, inesperado e ilusionante. Entonces pones la cinta y comienzan a desfilar los difuntos. Ahí están, los difuntos, parecen felices en su mundo de cinta magnética deteriorada; saludan a cámara o son filmados sin enterarse, observas sus gestos sin impostar. Los ves a ellos de verdad, recuerdas aquellos ademanes, reconoces los andares del fallecido, sus palabras. Te conmueve. Yo, además, me asusto. Me aterrorizan. Viven dentro de cajas de luz, atrapados, no pueden salir. Y menos mal, porque intuimos qué pasaría si lograran traspasar la pantalla o brincar fuera de las fotografías. Para ellos el tiempo se suspendió cuando se fueron; no siempre entienden que los vivos deben rehacer su vida, que su muerte fue inesperada y traumática o agónica, que se marcharon dejando infinito sufrimiento en los vivos; que morirse es fácil, pero causa un montón de molestias. No se acostumbran a que quienes nos quedamos tengamos que vivir. No se les puede culpar; supongo que la naturaleza superviviente del muerto anima su regreso. Con lo bonito que tiene que ser convertirse en recuerdo trascendental, exclamar sigan, sigan, apartarse de una vez y dejar de cambiar las cosas de sitio, de abrir y cerrar puertas de armarios o romper la vajilla cada vez que la incomprensión te carcoma. A una semana del Día de Difuntos, la amada muerta se escapa de la fosa-juzgado común y se presenta en el auditorio del ayuntamiento, con su vestido blanquirrojo hecho jirones, zombi perdida, irradiando reproches para quienes la confinaron a un triste vodevil. La no vida exhibe su dignidad ante las autoridades municipales, exjugadores, periodistas y el reducido cónclave de nigromantes que, a estas alturas de la película de terror, aún la recordamos mediante rituales que nadie comprende. “Tempus fugit, hincha mortuorio”, digo para mí. Mientras, en la pantalla, ella sigue mostrando recuerdos; Markovic marca el tres a dos contra Osasuna en Las -viejas- Gaunas. De ese solo sé que salió el sol. Llovía mucho, era una tarde asquerosa hasta que marcó Dejan su segundo tanto, el que certificaba remontada y permanencia, y se abrió un claro en el cielo. Me subí a las vallas para celebrarlo de manera ortodoxa -gritando y agitando los barrotes hasta la extenuación-; los rayos alumbraron el césped como a la virgen en la Anunciación de Fra Angélico. Visto de nuevo, el sol ya brillaba antes del cabezazo del serbio; la memoria no es una compañera fiable. De la nostalgia, esa morroputa caprichosa, mejor ni hablemos. Se siguen sucediendo los goles escogidos durante los años de Primera y, de repente, estoy corriendo entre las huertas de Varea. Algunos compañeros se han refugiado dentro de los recreativos del barrio para ahorrarse la paliza y fumar algún cigarro a ritmo de hadoukens; siempre les interesaron más las chilenas de Guile que las reales, aquellas que intentábamos sobre la superficie lunar del campo de tierra. Llevo la estrella de David en el pecho, encima del logotipo La Rioja Calidad, porque somos club convenido. Es lo más cerca que estuve de jugar para ella. Entonces aún vivía, era muy guapa, muy alta, muy lista, muy todo. Los chicos no entienden nada ahora, pienso. Pobres desgraciados.

Después de terminar la presentación, cuando se disponía a bajar del escenario, José Luis Gilabert volvió sobre sus pasos al atril, quién sabe si por temor a resquemores ultraterrenales; había olvidado comentar que su libro Una historia de Primera se lo dedicaba a su amigo fallecido, el entrenador Chuchi Aranguren, paladín del ascenso y primera permanencia. Uno de los culpables de mi gustosa infancia General de Pie.

La ilustración de cabecera pertenece al relato Cenaco de Diego Rioja, publicado íntegramente en el número 38 de La Chimenea Fanzine.

LOS GEMELOS GOLPEAN DOS VECES

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Tres de mis cómics favoritos han surgido de una recóndita estantería. Se trata de los números 111, 112 y 113 (numeración española) de Los Vengadores, recopilados en el Tomo 15 de la colección editada por Cómics Fórum. Año 1992 (aquí se publicaban con desfase de dos años, en realidad datan de 1990). El 111 comienza con la parte cuarta de una historia, La línea divisoria, presentando los rostros de los protagonistas que van a luchar contra el mal. Alineados a la izquierda, Los Vengadores, formados por el Capitán América (líder de la coalición), Visión, Sersi, Quasar y Mantarraya; a la derecha, El Protectorado del Pueblo, sus homólogos rusos, es decir, Guardián Rojo y sus secuaces: Vostok (la versión moscovita de Estela Plateada), Fantasma (una bruja psíquica del KGB), Dínamo Escarlata (robot tosco de arista afilada) y Perun (un dios de la mitología rusa –las circunstancias por las que el dios Perun trabaja para el gobierno soviético aún se desconocen-). Les apoyan el grupo Alpha Flight: Guardián, Shamán, Box, Puck y Diamante Lil.

Lugar de los hechos: San Juan, un asentamiento cercano a los polos. El paisaje nevado y las casas de madera con tejado a dos aguas nos lo confirman. (Más adelante descubrimos que la ciudad es San Juan de Terranova).

San Juan no es una ciudad acostumbrada a ser el centro de la atención mundial. ¡Tampoco está preparada para ser conocida por la historia como el lugar donde empezó la Tercer Guerra Mundial! Pero, con la presencia oculta de los últimos vestigios de las Fuerzas Armadas de Atlantis, comprometidos en la confrontación nuclear… ¡Puede que San Juan no tenga elección! Seis horas, trece minutos y contando… ¡Bombas fuera!

Los atlantes atacan un submarino atracado en el muelle. El narrador nos vuelve a poner al corriente tras el suspense del último número.

Hace meses, el reino submarino de Atlantis emprendió una guerra contra el mundo de la superficie. Perdieron esa guerra. Desde entonces, los soldados que quedaron, dirigidos por Tyrak, Merrano y Orka, han esperado el regreso de su gente, que había huído durante la caída de su ciudad. Cuando el submarino nuclear inglés “Viento Marino”, controlado por los terroristas soviéticos llamados Cuerpo de Paz, se extraviaron en aguas soberanas de Atlantis… los Vengadores y El Protectorado del Pueblo consiguieron impedir que los terroristas causaran una catástrofe… ¡y parece que tendrán que volver a hacerlo!

Hay una batalla entre la coalición y los atlantes. En la cubierta del submarino inglés, un miembro de Alpha Flight cita a Hamlet. Por lo visto, los atlantes quieren hacerse con el submarino pero, ¿por qué? Los aliados repelen el ataque, no sin antes dejar alguna frase para el recuerdo:

Dínamo Escarlata (al líder atlante Merrano, mientras le sacude): ¿No te das cuenta de la inutilidad de tus actos?
Merrano: ¡Es mejor morir luchando que huir por cobardía!
Dínamo Escarlata: ¡Mejor todavía es vivir y luchar constructivamente por la vida de tu pueblo!

Mientras tanto, en el interior del “Viento Marino” tiene lugar una conversación entre Capitán América, Guardián Rojo y los dos terroristas soviéticos. Llevan cables conectados a sus cabezas y podrían hacer estallar la bomba atómica a la velocidad del pensamiento. Cuatro horas, veinte minutos y contando…Los personajes hablan en ruso cuando sus diálogos aparecen entre paréntesis (<>).

Guardián Rojo (GR): <¿Por qué haces esto, Illych Prokovitch?>
Illych Prokovitch (IP):<Eres débil, un amante de la glasnost, Guardián Rojo…¡Tú y tu grupo de monstruos sois sólo una nueva forma de la vieja propaganda!>
GR (se quita la máscara): <¡No, Illych!¡Mírame y repítemelo!>
IP: <¿Josef? ¿Josef Petkus?>
Terrorista 2 (T2):<¿Conoces a este muñeco de la Perestroika?>
GR: <Me conoce muy bien. Era el mejor amigo de mi padre. Fue mi instructor en la academia militar. Ahora dime si soy el producto de lo que tú hiciste de mí.
IP: <¡Y yo soy el producto de lo que el mundo ha hecho de mí! ¡Soy un soldado, Josef, un guerrero! Y el único camino que le queda a nuestra Madre Rusia, es unir las naciones de este mundo en una meta común…¡La guerra!>
Capitán América (CA): ¡Coronel General, escuche lo que está diciendo…!
IP: Capitán América, te respeto como un soldado honorable. ¡Pero, sin duda ves la decadencia del nivel de vida de nuestro mundo! ¿Sugieres que mi pueblo continúe con su política de reformas económicas mientras la gente pasa hambre? En tu propio país, la línea divisoria entre, como soléis decir, el oro y el barro, se está estrechando.
CA: ¿Y cómo puedes creer que iniciando un enfrentamiento nuclear…incluso una guerra convencional podría resolver los problemas que dices?
IP: La economía de guerra es una buena economía, Capitán. Sólo hay que mirar los precedentes históricos para ver que la única manera de salvar al mundo es…
GR: <Illych… ¿Realmente crees que puedes generar prosperidad mundial a través de una masacre global?>

Capitán América y Guardián Rojo desconectan finalmente los cables que unen a Illych y Strokov (el nombre del otro terrorista) provocando la explosión del submarino. Gracias a los poderes de nuestros héroes, la explosión tiene lugar en otra dimensión. Cuando vuelven a nuestro plano de la existencia, los dos militares soviéticos se han convertido en La Combinación, una simbiosis de sus cuerpos (los brazos en cruz) y son invencibles. Ante la desesperación de la coalición de Stan Lee, el resto de miembros de la organización Cuerpo de Paz propone una posible solución muy alejada de cualquier superpoder.

Cuerpo de Paz (CdP): ¡Capitán América! ¡Nos hemos enterado de la situación de nuestros camaradas!
CA: ¡No tenemos tiempo para vosotros! ¡Por favor, aceptad vuestra derrota y dejadnos trabajar para sobrevivir!
CdP: ¡En esto queríamos ayudaros! ¿Y si los restantes miembros del Cuerpo de Paz insertáramos nuestras mentes solidarias en la fragua que une a Prokvitch y Strokov?
Puck (el hombre que antes ha citado a Shakespeare): ¿Pretendéis que La Combinación pierda en una votación? ¡¿Principios democráticos en un comunista?! ¡Me encanta esta comunicación internacional!
CdP: Entendemos su desconfianza, Capitán, pero gracias a sus actos…y a los de los demás…¡Hemos visto que estábamos equivocados!
CdP 2: ¡Con vuestros esfuerzos, no sólo habéis salvado vuestras propias vidas, también las de cientos de inocentes e incluso las de la gente que lo provocó todo!
CdP 3: ¡Sí! Yo entré en esto por el dinero, pero ahora quiero reparar el mal que hice.

Los miembros de Cuerpo de Paz se dan la mano, forman un círculo, comienzan a levitar y a influir en los pensamientos de La Combinación. Se produce una encarnizada lucha interna.

La Combinación: ¡El camino pasa por el poder! ¡Debemos usar la fuerza para sacar adelante nuestro país y nuestro planeta! ¡No, Strokov!… No a través de la fuerza del poder o de la codicia personal… ¡Ahora lo hemos aprendido! ¡Es a través de la dependencia mutua, cooperación mutua y deseos mutuos! Nuestra misión era errónea, no importa cual fuera la intención… Abordamos el objetivo equivocadamente.

Antes de desaparecer en busca de realidades diferenciadas en este multiuniverso, tiene lugar la conversión final.

La Combinación: Nos habéis enseñado que el verdadero espíritu del nacionalismo no es a través de las fronteras…o del cumplimiento temporal de planes políticos, es a través de la seguridad y la unidad como parte del orden mundial. Adiós, continuad protegiendo nuestro planeta.

Llega el final de nuestra historia, que diría Fukuyama un año antes de la publicación de estos números. En una viñeta legendaria, Capitán América y Guardián Rojo sellan su amistad con un apretón de manos.

GR: Ha sido mucho mejor trabajar con vosotros que contra vosotros, Capitán.
Visión: Los atlantes se han ido (durante la batalla, al final colaboran en la desactivación de los Cuerpos de Paz). Has hablado con ellos antes, Capitán, ¿se han resuelto vuestras diferencias?
CA: Dentro de lo posible, Visión. Les di nuestra palabra de que las Naciones Unidas tratarán con justicia su situación. Expresaron su esperanza de recibir ayuda para reconstruir su ciudad y para encontrar a su gente perdida. Con un poco de suerte, esta aventura nos habrá enseñado que en el futuro podemos y debemos trabajar juntos. (Los atlantes atacan la superficie porque la polución de los humanos ha destruido su ciudad submarina. ¿Ecologistas?).

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El parlamento último.

Quasar: El Protectorado del Pueblo también se ha ido, Capi.
CA: Me alegra decir que como aliados y amigos. ¿Qué hay de la gente de San Juan?
Guardián: Los habitantes de Terranova son valientes, Capi. Todos se repondrán. Canadá os agradece vuestra ayuda, Vengadores. Hoy hemos hecho un buen trabajo, amigos. Es raro formar parte de un problema ideológico entre las dos potencias mundiales, ¿verdad? Te hace preguntarte qué es realmente la ideología, ¿eh? No debemos legar a los niños del mañana, ninguna de nuestras ideologías y métodos estúpidos. Debemos legarles un mundo en el que pueden elegir crear el suyo…Esperemos que para mejor.

Fin.

FUERA DEL FOCO

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En República Argentina, a la altura de la Plaza de Libourne, mi tío pronunció el maleficio. «No creo que lo vuelva a ver en Primera». Era el año 1997 y la parroquia desfilaba hacia el centro mirando el suelo resignada, se confirmaba un descenso que se veía venir desde lejos. Las palabras de mi tío Carmelo me sonaron graves, demasiado trágicas; yo tenía trece años y la gesta del Salto del Caballo todavía estaba muy fresca, pensaba que eso de ascender a la máxima categoría era pan comido, que la Segunda División era un trámite que había que pasar, como la gripe o un catarro fuerte. Ni siquiera tenía conocimiento del fútbol semiprofesional, de los purgatorios de Segunda B y Tercera. Miré hacia atrás para despedirme de la tapia del campo –llamarlo estadio siempre fue pretencioso– hasta la temporada siguiente, con la esperanza puesta en que la directiva contratara buenos jugadores durante el verano. Como no recordaba haber visto jugar a Polster, soñaba con un nuevo Salenko que acompañara al panzer de Sabadell, Manel Martínez. Asistidos en todo momento por mi ídolo, el 23, el mago Marcelo Tejera, no tardaríamos en ascender de nuevo, una temporada o dos a lo sumo. Dieciocho años después de todo esto, mi equipo yace cadáver en una carpeta del Juzgado.

Los creadores de American Horror Story no han oído hablar del Logroñés en su vida y, con toda seguridad, el fútbol les importe tres pimientos. Sin embargo, en su cuarta temporada han introducido un personaje crucial para entender la evolución identitaria de mi equipo. Se trata de dos hermanas siamesas que comparten el mismo cuerpo. Es un monstruo bicéfalo con personalidades en permanente contradicción pero que indefectiblemente están abocadas al mismo destino. Han de llevarse bien por fuerza aunque las dos tienen arrebatos de separarse la una de la otra; la operación es delicada y el riesgo de que alguna fallezca en el proceso es muy alto. Ambas piensan que estarán mejor sin la otra, que podrán amar al chico que prefieran y hacer su voluntad sin estorbarse. Todos los que vivimos en esta ciudad somos sus pretendientes y no importa mucho cual elijamos pues conocemos la horrorosa vida marital que se desprenderá de tal acto. Yo escogí a una, algunos a la otra y muchos no quisieron saber nada del monstruito achacoso.

Esta temporada la U.D. Logroñés ocupa puestos de play off. Hasta hemos sido líderes, formando un triunvirato desigual junto a los tiburones Murcia y Oviedo. El monstruo apaleado se ha erguido orgulloso, se ha revuelto contra todo el mundo; quiere terminar con el aroma de mausoleo que se ha respirado durante años. Por momentos, hemos ganado como ganan los grandes. Los grandes de verdad, no el Madrid ni el Barcelona. Hablamos del todopoderoso Eibar. Un equipo que, hicieras lo que hicieras, te ganaba. Todavía está por descubrir la fórmula matemática por la cual el Eibar siempre se alza victorioso. Puedes colgar once del larguero, jugar al toque, encerrarte y salir a la contra, cavar zanjas para que sus delanteros se derrumben. Da igual qué entrenador lo dirija o qué jugadores formen la plantilla. Uno cero. Ciao. He envidiado mucho al Eibar, he visto su infalible mecanismo de precisión funcionando en Las Gaunas muchas tardes. Primero fabrican el espejismo de que juegas bien, que los tienes contra las cuerdas y vas a ganarles. Después fortalecen más su muro y, sin enterarte, dos flechas te fulminan en segundos. O un rebote de un balón parado. Poco importan el director y los actores, el Titanic, al final, siempre se hunde. Aunque lo he sufrido directamente, le deseo lo mejor. Es como el enemigo de toda la vida que con el tiempo se torna casi en familiar cercano. Bueno, ellos son la cima. Donde hay que mirar, al fútbol fuera del foco y deshacerse de creencias ególatras. Es necesario saber dónde te encuentras para comprender lo que te rodea. Humildad.

RE-INCITATUS

Hace aproximadamente cuatro años inauguré este espacio. En su día fué bautizado con un premonitorio Pobrediablo Zine y al poco tiempo, debido a diversas razones, el fanzine trató de convertirse en revista. Nació así Incitatus, la guía espiritual de la generación perdida, y ni fue revista ni fue nada, porque la periodicidad de los artículos continuó siendo un desastre. Ahora Incitatus se reinventa, cual Madonna, con la llegada del nuevo año 2013,  pero sus preferencias por las imágenes en movimiento, los plásticos giratorios y la vida en su más amplio sentido permanecen intactas. Como ven, Incitatus sigue siendo un caballo ambicioso aunque pierda muchas de sus carreras. Bienvenidos. Otra vez.

Tengo la intención de publicar todos los antiguos artículos. Como es una labor un poco tediosa, alternaré los artículos nuevos con los antiguos, para así hacerla más llevadera y no saturarles.