SIESTAS HEAVIES

Sanitarium

Los sueños son recurrentes. Es normal, dicen. No entiendo demasiado de sueños, no sé qué quieren decir. Algo conocía pero ya lo olvidé; la caída sin fin, morir de diversas formas. Ese es típico. De pequeño, muchas veces soñé que ETA me asesinaba. Al sentarme en el capó de un coche, saltaba por los aires y, al día siguiente, escogía el lado más alejado de la calzada como ruta al colegio. A veces, un intruso me acuchillaba en casa, mientras mis padres dormían. Salía de un armario armado con un cúter, se parecía a uno de los ladrones de Solo en casa y peleaba contra mi padre, que venía a salvarme; pero nunca lo hacía y también le mataban. Era un final muy eskorbutiano, todos muertos, y ya está. Durante muchos años me acompañaron estas pesadillas y todavía hoy puedo ver con claridad dónde me apuñalaba el caco, o la intersección en la que aguardaban el Renault 19 o Seat Ibiza explosivos. Desde aquello, no recuerdo sueños repetitivos hasta principios del verano en curso, cuando uno muy raro se ha adueñado de mis siestas -siempre proclives a lo perturbador, en mi experiencia onírica-. En realidad, es más una estampa, una instantánea o un óleo; es un sueño estático porque no ocurre nada. No puedes contarlo -lo intento ahora- en plan tradicional, con su introducción, nudo y desenlace, tampoco hay momentos surrealistas ni caprichosas compañías ni lugares oníricos irreconocibles. Pero me gusta mucho. Aún dormido, noto que disfruto con lo que veo. El cuadro es avenida de la Paz. El bulevar, para ser exactos. La imagen de la calle desde mi punto de vista, el calor es horrible, tiene que ser verano, a las tres o las cuatro de la tarde, porque está desierta. No hay ni tráfico. El adoquinado me quema las plantas de los pies, voy en chancletas. Parece que me dirijo a la piscina. Puede ser; cerca de allí fui a una academia de matemáticas y es el camino habitual para ir a la piscina desde mi casa. Mi subconsciente no es muy original. En los auriculares suena Sanitarium de Metallica. Es lo más llamativo porque no recuerdo sueños con música. Sí con diálogos pero no con banda sonora. ¿Qué demonios quiere decir esto? He puesto la canción varias veces, la escucho ahora, mientras escribo, y estoy empezando a preocuparme. ‘Welcome to where time stands still / No one leaves and no one will’. ¿Quién me habla? ¿James Hetfield? ‘Dream the same thing every night / I see our freedom in my sight’. Y más. ‘Sleep, my friend, and you will see / That dream is my reality’. La canción trata sobre un manicomio, pero estos versos sueltos, descontextualizados, me asustan un poco. Incluso la canción tiene dos títulos: un inquietante Welcome Home es el otro. Lo contradictorio es que la sensación mientras el sueño se desarrolla es fantástica, no es una pesadilla. Felicidad y plenitud en términos infantiles, es decir, absolutos. Y misterio. El misterio de las siestas heavies. Después de repasar todo esto, quizás prefiera las noches pop, más simples y primarias. Una noche soñé con Beyoncé; cabalgaba un corcel blanco y me buscaba por la Mayor. La peña se agolpaba en la calle, salía de los bares para contemplarla. Me señaló y me ordenó que subiera al caballo. Luego galopábamos hacia una suite de Los Bracos pero -¡oh, no!- algo nos detenía; un malvado con ansias de destruir el mundo… Siempre pasa algo, macho.

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