DÍAS DE MÁXIMO VOLUMEN 2

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Puede que nos encontremos ante una cita consolidada, quién sabe. La cosa es que el pasado fin de semana se celebró en Villatruño la segunda edición de los Días de Máximo Volumen, esta vez reducida a sólo dos días; y menos mal, porque la intensidad de los conciertos no ha descendido ni un ápice y, si hubiera durado más tiempo, posiblemente no hubiera sobrevivido. El cónclave de conspiradores oscuros riojanos convocó a sus acólitos el viernes a las ocho de la tarde, y estos no defraudaron, acudiendo en masa a la inauguración de la exposición fotográfica sobre el punk berón. Esta vez, las fotografías se imprimieron en el papel adecuado y lucen mucho más que un folio cutre, permitiendo buscarte en cualquiera de ellas, como a Wally; en algunas es difícil encontrar rostros entre el amasijo de piernas y brazos fruto del PHR. Las fotografías muestran, al igual que en la pasada edición, bandas de aquí y también foráneas, ibéricas y extranjeras. Estado Terminal, Mundo Rural, BBK, Lefä, Imperdibles, Antibióticos, Raiser… La lista es interminable, así que lo mejor es que no te lo cuenten y la visites. Los conciertos empezaron mucho más tarde de la hora programada ante un llenazo total. Abrieron las leyendas Anti/Dogmatikss con su hardcore clásico a toda velocidad y ofrecieron un directo muy bueno, sonando bien y pasando por encima del personal con gran autoridad. Muy buen concierto. Después siguieron Accidente y, a estas alturas, el calor ya era insoportable. Los de Madrid defendieron las canciones de su último y fantástico trabajo Pulso sin defraudar; la banda sonó perfectamente engrasada. Su directo fue apoteósico. El público estaba entregado y se preparó un buen aquelarre en las primeras filas, donde la gente cantaba las canciones a voz en grito, fuera de sí. Me encantaron. Les he visto tres o cuatro veces y, la verdad, que esta ha sido la mejor, quizás el contexto fuera también óptimo. La única pega (por decir algo) es que sonaron un poco bajos de volumen (Nota: estoy medio sordo). Después de respirar un poco fuera, subieron Flying Ladies, es decir, servidor y sus amigos. Creo que tocamos bastante bien y estuvimos a la altura. En cualquier caso, que valoren los demás. Quedaba el postre, Sudor. Los toledanos siempre son reseñables, sus directos son demenciales y esta vez subieron un peldaño más hacia la locura absoluta. El refranero punk riojano dice que un batería alzado por el respetable (instrumento incluido) es la última fase de reconocimiento a la que un músico puede aspirar. Es la Cruz de Hierro y el Corazón Púrpura juntas. Es el fanatismo demente. Pues así terminó. Y con un buen PHR parte-vértebras sobre el escenario.

El sábado amenizaron la tarde las bicis del Ghetto Sida Park. Rampa, acrobacias y coche en ruinas que por momento imaginaba incendiado mientras sonaba Horrelakoada bizitza… Buen rato divertido el que pasamos. La afluencia de gente fue mucho menor y es que el viernes hizo estragos. Y entre los supervivientes la cosa iba como iba; fundamos el Club de la Coca-Cola, imaginen. Copcake fueron los encargados de iniciar el ritual. Los franceses fueron una apisonadora, simple y llanamente. Hardcore extremo con una cantante con voz de Apocalipsis. Fantásticos. Después les llegó el turno a Satélite, banda madrileña que desconocía y que sustituían a Zanussi. Satélite hacen punk ochentero oscuro que a mí me suena a Desechables, Parálisis y a Belgrado, por citar alguno más actual. Tocaron bien pero me pareció que les faltaba un puntito para sonar un poco más compactos, o quizás fuera sólo que yo estaba medio destruido y mis condiciones no fueron las mejores para valorarlos. No obstante, la cantante lo dio todo, actitud pura. Gran frontwoman. Terminaron Ídolos del Extrarradio con un espectáculo fantástico, tocando fenomenal las canciones de su último disco Vorágine. La banda me gusta y resulta que ni me había enterado de que habían sacado disco nuevo. En fin. Muy buenos. La única pena del sábado fue que no hubiera la cantidad de gente que el concierto merecía. Esperemos que en la siguiente edición sepamos administrar mejor nuestro entusiasmo.

PHR (Pogo Horizontal Riojano): Variante berona del pogo tradicional que consiste en empujar a una persona hasta que pierde la verticalidad para, acto seguido, tumbarse encima de ella con el fin de inmovilizarla. Lo habitual es que más personas se sumen al proceso, formándose una lasaña de personas de varios pisos. Otros asistentes se encargan de rescatar a la víctima primera si esta presenta un rostro amoratado o extrañas torsiones en las extremidades. Actualmente en desuso.

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