BACK TO THE FUTURE (Robert Zemeckis, 1985)

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Back to the Future. 1985. Estados Unidos. Dir: Robert Zemeckis.

Ya saben que todo empezó hace unos meses con la revisión de la saga Star Wars. Los compis del cine de los lunes hemos decidido no frenar nuestra ansia de aventuras de la infancia y continuar con las famosas películas vistas una y mil veces. La saga Indiana Jones ya nos la hemos fulminado –pronto llegará a este espacio que tanto adoran- y ayer comenzamos con otro puntal básico del cine familiar – aventurero de los ochenta: Regreso al Futuro. Spielberg de nuevo tras los hilos, con su equipo habitual de producción, Dean Cundey a la fotografía y Robert Zemeckis a la dirección en una cinta deudora de la ciencia ficción clásica norteamericana, la serie b de la Troma –sin sangre y sin sexo-, el cine de aventuras de toda la vida y los videoclips de Devo. Fundamentada en un guión bastante agudo, que recoge hasta el más mínimo detalle, y en su inocuo pero acertado sentido del humor, esta primera parte supone una diversión constante sin momentos flojos. Muy sólida, bien hilada y, en general, bastante redonda. Yo no recordaba la última vez que la había visto y, sin embargo, me ha parecido que aguanta perfectamente nuestro tiempo. Y la recordaba más floja. El argumento es archisabido, me gusta como se rebobina el sueño americano para grabar encima. Marty McFly viaja en el tiempo, de manera accidental, hasta el año 1955. Allí correrá un montón de aventuras, y de paso, cambiará el destino y la personalidad de sus padres. Los mejora. McFly padre se convierte en un escritor seguro de sí mismo, con personalidad a prueba de bombas y su madre Lorraine ha dejado de ser alcohólica, un cero a la izquierda de su marido y sus hijos, la prole inoperante, ahora provechosa y educada. Además está delgada al final de la película, como advierte McFly hijo, y su aspecto ya no es desaliñado ni sucio. También han sabido domar a Biff, el coco del instituto; McFly padre ha tenido la consideración de guiar su inestable existencia destinada a la cárcel de manera irremediable, recordemos cuando Biff intenta forzar a su futura esposa. El único que no cambia es McFly hijo, al que todo esto le parece muy extraño, pero aún así está orgulloso de su familia mejorada: por lo menos ahora transigen con la relación que mantiene con su novia. Ahí está la necesidad de cambiar la inercia de nuestros fracasos para convertirnos en algo; todos en la película son unos grandes perdedores. McFly padre es un pusilánime, McFly hijo es un músico frustrado, Lorraine una borracha, los hermanos languidecen frente a la televisión y Doc es el loco del pueblo, además de –podría ser, quién sabe-  colaborador indirecto del futuro atentado de Lockerbie. Pero todos terminan contentos y felices con su nuevo estatus. Hasta que Doc llega del futuro con alguna mala nueva…

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