STARGATE (Roland Emmerich, 1994)

stargate

Stargate. 1994. Estados Unidos. Dir: Roland Emmerich.

Hace muchísimos años había un programa de televisión – Misterios sin resolver creo que se llamaba- encargado de sacar a la luz los enigmas de la historia de la humanidad que la Comisión Trilateral, el club Bilderberg  o los Illuminati, mediante sus tentáculos extendidos  entre los mecanismos de poder internacionales, nos ocultan deliberadamente. Entre los temas más activos y recurrentes se encontraban el triángulo de las Bermudas, rebuscadas conspiraciones político-espaciales, áreas militares restringidas en desiertos de Nuevo México que custodian peligrosos secretos, nazis que buscaron el anillo de los nibelungos y la Atlántida en Tenerife y, por encima de todos ellos, el asunto rey de reyes: los proféticos finales del mundo narrados por Nostradamus o por quién sea. Como el tema es un bucle y contiene cierto atractivo aun a sabiendas de que todas estas teorías constituyen un batiburrillo tremendo, los programas actuales herederos de Misterios sin resolver logran elevadas cotas de audiencia y las revistas que todos conocemos –aquellas con portadas que recuerdan a los cuadros que se pintan a spray en Benidorm- siguen en los kioskos desde tiempos inmemoriales. Roland Emmerich debe estar al corriente de algo que los simples mortales desconocemos pues ya son numerosas sus internadas cinematográficas apocalípticas: The day after tomorrow (2004),  el cataclismo cercano 2012 (2009) sin olvidar otras en las que si bien los humanos no se extinguen sí que somos amenazados por horrores sobrenaturales –Godzilla (1998)- o peligrosos extraterrestres –Independence Day (1996)- que quieren reducirnos a cenizas. En 1994 el director alemán dirigió Stargate, una película de ciencia ficción muy discreta con producción y efectos especiales por todo lo alto que inscribe su argumento en otro de los pilares básicos de lo esotérico-conspirativo; la conexión entre civilizaciones antiguas y supuestos entes procedentes de lejanas galaxias que les ayudaron a construir monumentos enormes merced a sus inteligencias superiores, para luego abandonar la Tierra y no regresar nunca más. Kurt Russell es un atormentado coronel del ejército estadounidense con peinado marcial Duke Nukem al que le encargan la extraña misión de descubrir si existen más mundos además del nuestro (¿?). Le acompaña en la misión James Spader (la pluma) interpretando a un egiptólogo que hace de contrapeso del personaje de Russell (la espada). Un puñado de soldados con nombres tan representativos de los Estados Unidos como Kawalski, Ferotti, Brown y Reilly (uno de ellos es negro) les acompañan en la peligrosa aventura. La cinta es absolutamente fácil en el peor de los sentidos y los nuevos mundos que retrata recuerdan más al popular Ganímedes, capital Raticulín tan repetido en los programas de telebasura de los noventa que a las –se supone- exóticas civilizaciones que pueblan las postrimerías de la Vía Láctea, la constelación Orión o vaya usted a saber.

Publicado en la revista Fuerza Vital.

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