EL CARAMELO TÓXICO

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The Girl With The Dragon Tatoo. 2011. Estados Unidos. Dir: David Fincher.

En un capítulo de Breaking Bad Jesse Pinkman le pregunta a su novieta, la malograda Jane, cuáles fueron los motivos que llevaron a la artista Georgia O’keeffe a pintar la misma puerta de su casa doce veces. Jane responde que las cosas no son nunca lo mismo, que cambian dependiendo de la luz que incida en el objeto, del momento del día en que nos encontremos o del siempre variable estado de ánimo del artista. No existen dos cuadros iguales con el mismo modelo. Pinkman –que durante la serie ha demostrado cierta creatividad- solo entiende la repetición como una escalada a lo perfecto, para culminar un proceso artístico, para mejorar la técnica y mermar las diferencias entre la puerta de óleo y la puerta real; menosprecia el proceso creativo y además no encuentra en la pintura de O’keeffe ni rastro de las vaginas que Jane había mencionado. Un gran chasco de exposición para Jesse.

David Fincher aborda la saga Millennium de Stieg Larsson y la dota del empaque habitual de sus películas. Los títulos de crédito son apabullantes, recuerdan a los de la saga 007 pero mucho más revolucionados, frenéticos, al ritmo de música machacona. Fincher ha insertado la historia en una Suecia neblinosa, etérea, impermeable; la mansión Vanger, pozo de maldad insondable, la negrura bajo la epidermis helada, tranquila y resplandeciente. La isla Vanger conectada con la realidad a través de un único acceso; el puente-embudo por donde hay que pasar obligatoriamente, transigir. El director americano ha hecho suya la historia, no nos ha marcado la senda con un cartel luminoso como Niels Arden Oplev en su versión de 2009, donde expuso la tesis mantenida por muchos autores de novela negra nórdica: el nazismo subterráneo que carcome Escandinavia. El director americano lo insinúa pero prefiere centrarse en la propia encarnación del mal más que en su adscripción política. El elemento articulador del film, de la historia, sigue siendo Lisbeth Salander, interpretada de manera inmejorable en esta ocasión por Rooney Mara. Magnífica. La anti-diva de apariencia extremadamente frágil, comestible para la legión de aprovechados que encuentra en su camino. El caramelo envenenado de punk, humillación y justicia.

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