PUEDEN ESPERAR

plácido

Plácido. 1961. España. Dir: Luis García Berlanga.

Antes de Navidad asistí a la proyección de Plácido que tuvo lugar en la Filmoteca Rafael Azcona como colofón de la presentación del libro ¿Por qué nos gustan las guapas?, una recopilación de todo lo publicado por el escritor logroñés en la revista La Codorniz. El libro lo han editado a escote las editoriales Pepitas de Calabaza y Fulgencio Pimentel, todavía no lo he leído pero doy fe de la pulcritud y elegancia de la edición y, posiblemente, estará en mi carta a los Reyes Magos de este año. Plácido siempre me ha parecido una de las mejores películas de Berlanga, o mejor, del tándem Berlanga – Azcona, escoltados por José Luis Font y José Luis Colina en la elaboración del guión. Me gusta la película por muchos motivos, tampoco es necesario enumerarlos todos, por archisabidos; me gusta porque es una de las mejores historias en las que puede verse cómo a nadie le importa lo que le ocurre al pobre Plácido, dónde el Estado ha dado la espalda, deliberadamente, a una parte de la población, donde todo el mundo hace y deshace en su vida sin preguntarle, haciendo caso omiso de sus demandas. El estadio previo a la eliminación del excedente incómodo de población que todos conocemos, proceso que ha tenido distintas formas y colores a lo largo de la historia.  Eludiré las comparaciones manidas de la situación actual con la década de los cincuenta o la guerra civil; ya cansan un poco, y ahora, han descubierto el método por el cual la gente se elimina sola. Como todo progresa, ahora ese proceso se acompaña de encogimiento de hombros por parte de los que detentan el poder; qué le vamos a hacer, así es la vida y tranquilo colega, cosas peores pasan. Hoy, en Málaga, un señor se ha quemado a lo bonzo en medio de la calle, también escuché al jefe de bomberos de no se qué provincia decir que desde hace un tiempo hay muchos más accidentes en extrañas circunstancias, sin sentido. O con mucho, según se mire. Y aquí fardando de que los europeos se suicidan porque en sus terruños no hace sol… Aquí el INE dejó de publicar el listado de suicidios hace dos años, por nuestro bien, mientras, en Italia y Grecia la tasa se ha disparado; supongo que se deberá a un circunstancial astro nuboso que se ha instalado sobre ellos y que les impide disfrutar de su tradicional calorcito. Hasta el nombre de las cosas tiene su gracia, si lo piensas. Ejecución forzosa del desalojo por impago de cuotas hipotecarias o de alquiler. Te ejecutan, así. Zas. Convertido en un lugar triste y, en cierta forma, envilecido, la peña ha asumido que nadie de arriba va a interesarse por su situación, cosa para estar furioso pero que a la vez supone una toma de conciencia comunitaria importante. A Plácido lo único que le importaba era pagar la letra de su motocarro, su medio de vida. Para todos los demás, eso podía esperar. Un alto porcentaje de vidas pueden esperar.

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